FARO · Metodología

Cómo medimos a analistas y sistemas automáticos

En FARO el historial de un analista no se puede falsear: las señales son inmutables, las pérdidas no se borran y los resultados los decide el mercado, no el analista. Esta es la metodología completa.
Metodología v3 · vigente desde el 15 de agosto de 2026 (v2: 1 ago 2026 · v1: hasta jul 2026). La v3 cambia solo los criterios de nivel (§5); los plazos de cierre por clase son los de la v2 y no se tocan. Los plazos por clase rigen toda señal viva, incluidas las que seguían abiertas al entrar en vigor: el cierre por plazo es un hecho futuro, no un resultado ya ocurrido. El historial cerrado no se recalcula jamás — cada señal cerrada conserva el plazo con el que cerró (v1, hasta jul-2026: plazo único de 60 días), y su versión es visible en su detalle.
1 · Publicación inmutable

Todo lo que sigue se aplica igual a analistas humanos y a sistemas automáticos: mismas reglas de sellado, mismos plazos de cierre, mismas métricas y la misma fuente de precios. Lo único que cambia es quién decide la señal, y eso va etiquetado en cada publicación.

Cada señal queda sellada con la fecha y hora exactas del servidor. Durante los 5 minutos siguientes el analista puede corregir una errata o anularla (queda registrado y visible). Pasada esa ventana, la señal no puede editarse ni eliminarse desde la aplicación; cualquier intervención administrativa excepcional queda registrada y es detectable. Gane o pierda, permanece en su historial. Esta regla existe porque en el sector es la excepción: analizamos 25 canales de señales en español y ninguno publica el resultado de todas sus operaciones.

Las señales anuladas y las expiradas siguen siendo visibles, con su motivo, pero no cuentan en las métricas.

2 · Cierre a precio de mercado

El analista nunca introduce el precio a mano. Puede cerrar una señal anticipadamente, pero el cierre se ejecuta al precio real de mercado del momento y queda registrado como evento inmutable y etiquetado en su historial. También se cierra sola: un proceso revisa el mercado de forma continua, y el cierre lo decide la vela de 1 minuto en la que ocurre el toque, no el instante en que el proceso mira. Entre el toque y el aviso pueden pasar unos minutos; el veredicto no depende de cuándo miremos:

Cierre anticipado: el analista puede cerrar una señal activa cuando quiera, pero solo decide el cuándo: el precio es el de mercado en ese instante (si no hay precio —mercado cerrado—, el cierre espera al siguiente precio real; jamás se acepta un precio manual). Queda etiquetado como «cerrada por el analista» en la señal, en su perfil y en la alerta.

Señales pendientes: el analista declara uno o dos precios de entrada —las órdenes que va a dejar puestas— y la señal solo empieza a contar cuando el mercado llega a ellos. Con dos precios, la zona de entrada va del más bajo al más alto y se deriva de ellos: no se declara aparte. Si no se activa dentro de la validez que declaró el analista —de 4 horas a 30 días, elegida al publicar y sellada con la señal—, expira y no cuenta. El analista también puede retirar la orden antes de que entre, declarando un motivo que se publica con la señal: no hubo posición, así que no cuenta como acierto ni como fallo, pero sí cuenta como entrada no alcanzada exactamente igual que si hubiera expirado — retirarla no mejora ninguna métrica. La señal se queda en el historial con su estado y su motivo, y sus seguidores reciben el aviso, porque alguien puede tener esa orden puesta en su bróker. Una posición ya activada no se retira: se cierra a precio de mercado, con su resultado. La activación la detecta el sistema sondeando el mercado y revisando velas de 1 minuto, así que entre el toque y el aviso pueden pasar unos minutos: FARO no ejecuta órdenes, las observa. La entrada que se sella es siempre un precio negociado de verdad — el del toque, no el del momento en que llega la notificación.

Y por eso FARO no pregunta en qué cuenta se opera. Ni el bróker, ni el número de cuenta, ni si la cuenta es real o de demostración. El resultado de una señal no se toma de la ejecución de nadie: se calcula contra el precio de mercado, con las reglas de arriba y los mismos plazos para todos. Una estrategia que corre en una cuenta de demostración produce en FARO exactamente las mismas cifras que si corriera en una real, porque las cifras no salen de sus operaciones sino del mercado. Un dato que no cambia ninguna métrica publicada y que señala a una persona concreta no se recoge, y no recogerlo es la única forma de garantizar que no se filtra. Lo que sí se verifica —y es lo que sostiene el historial— es la identidad de quien responde por el emisor.

Con dos precios, la entrada sellada es la media de los que el mercado TOCÓ, nunca la de los declarados. Si solo se alcanza el primero, la entrada es ese precio; si se alcanzan los dos, su media. El motivo es que sellar la media de lo declarado atribuiría al analista una entrada que no ocurrió, y el error solo podría irle a favor: un stop tocado da −1R se hayan llenado uno o los dos precios (salvo que el mercado abriera ya pasado el stop, y entonces se registra la pérdida real, peor que −1R). Hasta jul-2026 las pendientes se declaraban como una banda en vez de como precios; esas siguen vigentes y se activan con sus reglas —el primer precio de la banda que se toque—, y en su ficha se identifican como zona.

3 · Cómo se calculan las métricas

Retorno de una señal: (precio de salida − entrada) / entrada, con el signo según sea compra (long) o venta (short).

Entradas alcanzadas (tasa de ejecución): de las señales cuya activación ya se conoce —las que llegaron a su precio de entrada más las que expiraron o se retiraron sin llegar—, qué porcentaje llegó a activarse. Se excluyen las anuladas en la ventana de 5 minutos y las pendientes (aún sin resolver). Mide si las entradas que propone el analista son realistas.

% de acierto: señales ganadoras / señales cerradas. Mostramos el valor real (sin topes artificiales) junto al tamaño de muestra y a su intervalo de confianza de Wilson al 95%, que refleja la incertidumbre cuando hay pocas señales: 7 de 7 es 100%, pero su intervalo va del orden de 65% a 100% — por eso el dato honesto es el intervalo, no la cifra suelta. Etiquetado «provisional» con menos de 20 señales y «verificado» a partir de 20; siempre acompañado del tamaño de muestra («83% · IC 64–93% en 24 señales»). Ranking y divisiones: cada analista aparece en su división desde el primer día (Nuevo mientras construye historial). Con menos de 10 señales cerradas su fila se marca «historial corto» — su posición aún no es comparable. Esto es distinto de la etiqueta provisional/verificado del % de acierto, que usa el umbral de 20.

Múltiplo R (riesgo normalizado): cuánto se ganó o se perdió por cada unidad de riesgo asumida. R = (precio de salida − entrada) / (entrada − stop), con el signo según la dirección: un +2R es una operación que ganó el doble de lo que arriesgaba, y un stop tocado limpiamente es −1R. Existe porque el % depende del precio del activo y R no: es lo único que permite comparar una operación de oro con una de una acción. Tres condiciones, y son las que le dan sentido:

El % por señal se mantiene: R se añade, no sustituye. Son dos lecturas de lo mismo y las dos están visibles.

Cómo se ordena el ranking, y por qué así. Dentro de cada división los analistas se ordenan por su R acumulada a mercado del periodo elegido (12, 3 o 1 mes): la suma de la R de sus señales cerradas en esa ventana más la R flotante de las que siguen abiertas, valoradas al último precio. Tres consecuencias que conviene decir en voz alta:

Entradas escalonadas (solo en señales pendientes): una señal puede declarar hasta dos precios de entrada. El tope es dos y el motivo es el sello: el formato sellado guarda el mínimo y el máximo de la zona, así que con dos precios todo lo declarado queda dentro del sello y cualquiera puede verificarlo; con tres, el del medio se quedaría fuera y dejaría de ser comprobable por un tercero. Sigue siendo UNA señal: cuenta una vez en el historial del analista y su R se mide contra una única entrada sellada. A mercado no hay tramos y no es una limitación: la entrada la estampa el servidor al precio real de un instante, así que dos tramos entrarían al mismo precio a la vez. FARO no mide el tamaño de la posición ni el reparto entre tramos —no observa carteras, observa precios—, así que repartir 50/50 o 70/30 no cambia ningún número de FARO: cambia el precio medio, y eso ya está en la entrada sellada. Promediar bien mejora la R —la entrada baja y el stop queda más cerca, así que el mismo objetivo vale más—, y un stop tocado da −1R se hayan llenado uno o los dos precios —la R se mide contra la entrada sellada, y el stop está a una distancia fija de ella—, salvo que el mercado abriera ya pasado el stop: ese hueco cierra peor que −1R, y se registra como lo que fue.

Objetivos: la señal cierra COMPLETA al primer objetivo alcanzado. No hay cierres parciales ni salidas por tramos: si una señal declara un segundo objetivo (TP2), es informativo —dice hasta dónde cree el analista que puede llegar—, pero la operación se cierra entera en el primero que se toque, y el resultado (% y R) se calcula sobre esa única salida real. Se dice explícitamente para que nadie lea un TP2 como una promesa de salida escalonada.

Señales publicadas vs. cerradas: el contador de señales y los umbrales de división cuentan lo publicado (abiertas + pendientes + cerradas + expiradas + retiradas; nunca las anuladas en la ventana de 5 min). Todas las métricas de rendimiento —% de acierto, media por operación, drawdown, peor señal— se calculan sobre las cerradas, y así van etiquetadas en cada sitio donde aparecen. Son dos cosas distintas y no se mezclan. Y cada uno de esos estados tiene su sitio en el perfil del analista —Activas, Sin activar (las que esperan entrada y, cada una en su propia vista, las que caducaron sin que el precio llegara y las que el analista retiró antes de que entrara, con su motivo) e Historial (cerradas)—: si una señal cuenta para el contador, se puede abrir y leer. Un número que no se puede comprobar no vale nada.

Rentabilidad total a mercado (mark-to-market): es la cifra completa y la única que FARO publica como titular. Suma el realizado (el % de cada señal cerrada) y el flotante (el % no realizado de las abiertas, valoradas al último precio disponible): total = realizado + flotante. Se calcula con la convención aditiva del gráfico —la misma cantidad por señal, sin componer ni reinvertir—, así que la suma es legítima. Las abiertas sin precio no se estiman: se declara cuántas se quedan fuera. Cualquier imagen que salga de FARO (tarjeta compartible, vista previa del enlace) lleva las tres cifras con el mismo peso visual: una rentabilidad que solo cuenta lo realizado esconde lo que se está perdiendo ahora mismo, y eso no es transparencia.

Rentabilidad media/op: media del retorno de las señales cerradas. Es una media, no un total: no se puede sumar al flotante ni leerse como el resultado del analista. Va siempre rotulada «(cerradas)» y nunca como titular.

% de cierres anticipados: de las señales cerradas del analista, cuántas cerró él mismo antes de tocar stop u objetivo. El cierre anticipado se ejecuta siempre al precio real de mercado del momento (nunca a un precio elegido) y queda etiquetado en la señal y en su línea de vida. No altera el % de acierto —una ganadora anticipada cuenta como ganadora—: la lectura honesta la dan juntos el retorno total, la media por operación y este porcentaje.

Máximo drawdown: cuánta R se devolvió desde el mejor momento del historial, medida sobre la curva de R acumulada de las señales cerradas: si llegó a +12R y bajó a +8,6R, el drawdown es 3,4R. No exige haber estado en negativo — mide lo que se habría sufrido desde el pico. No descuenta comisiones. Las cerradas sin stop no entran: sin riesgo declarado no hay R que acumular, y estimarla sería inventar el denominador.

Por qué en R y no en porcentaje. Una R es una unidad de riesgo, así que «devolví 3,4R» significa lo mismo en oro que en una acción pequeña, y no depende de por dónde fuera el acumulado. En porcentaje, la misma caída se lee distinta según lo alto que estuviera la curva — y medida como suma de puntos sueltos, exagera: 60 puntos sobre una cartera que iba por +300% no son perder el 60%. Esa ambigüedad tenía una consecuencia concreta y no teórica: el mismo analista llegó a tener un drawdown en su perfil y otro distinto en la imagen que se comparte de él. Una etiqueta, una definición.

Estas métricas, convertidas en la lista de comprobaciones que puedes hacerle a cualquier analista o canal —de FARO o de fuera—, están en la guía Cómo saber si un trader es fiable: 7 comprobaciones.

4 · Qué activos se pueden publicar

FARO publica sobre cinco clases de activo: índices, divisas, materias primas (metales al contado y energía), acciones y cripto. La clase se deriva del símbolo; no la declara el analista. Es deliberado: si fuera autodeclarada, podría elegirse la que conviene.

Lista cerrada, no lista negra. Solo se publica sobre activos aprobados previamente, y la lista se mantiene con un criterio objetivo, no a discreción: las acciones de EEUU que pertenecen a los índices S&P 500, S&P 400, S&P 600 o Nasdaq-100 y superan el suelo de liquidez (1 M€ negociados al día de media) entran aprobadas, y un proceso semanal las re-verifica (el que deja de cumplir, sale, con el motivo registrado). Las sugerencias de los analistas y el resto de altas pasan por revisión de administración. La única excepción, acotada y documentada: una acción que llegue por integración automática y supere el suelo entra a revisión, sin quedar aprobada para el resto. En índices, divisas, materias primas y cripto no hay excepción por ninguna vía.

Al contado antes que futuro. Donde existe un mercado al contado con cobertura fiable, el activo publicable es el contado: XAUUSD (oro), no el futuro. Los futuros vencen y hay que rolarlos, y eso introduce saltos de precio que no son del mercado sino del contrato: ensucian el historial. Donde solo existe futuro —petróleo WTI y Brent, gas natural, cobre, granos— se publica sobre el contrato continuo, y aquí queda dicho.

Decimales: cada instrumento se muestra con los decimales con los que cotiza de verdad: divisas 5 (los pares con yen, 3), oro 2, plata 3, índices y acciones de EEUU 2, acciones europeas por tramo de precio (Santander a 4,472 se escribe con 3). No es cosmética — con 2 decimales fijos, una entrada en EURUSD y su stop se veían idénticos.

Acciones europeas (zona euro): desde jul-2026 se puede publicar sobre los valores del IBEX 35, DAX, CAC 40 y una selección líquida de Ámsterdam, Milán, Bruselas y Lisboa — todos cotizados en euros. Cobertura honesta: el calendario de resultados de la agenda usa una fuente estadounidense, así que los valores europeos aún no tienen resultados ni macro en la agenda, y se dirá cuando lo tengan. Londres queda fuera de momento (cotiza en peniques y exige su propia adaptación).

Horarios: cuándo se comprueban stops y objetivos

Un proceso automático consulta el precio real de forma continua y cierra la señal si toca stop u objetivo. Ese ritmo, cruzado con el horario de cada mercado, es lo que hay que tener en cuenta:

Entradas pendientes: para activarlas no basta el precio del instante de cada comprobación — se revisan también las velas de la sesión: se empieza en 1 minuto y se baja de resolución solo si el proveedor no llega tan atrás. Así que si el mercado llegó al precio entre dos comprobaciones, la señal se activa igualmente y con la hora de la vela en que ocurrió, no con la de la comprobación. Es decir: cada cuánto miramos no desplaza lo que queda registrado — solo cuánto tarda en verse en pantalla. Con precios declarados, la entrada registrada es el precio que el analista declaró, porque es donde estaría su orden limitada; con una banda (pendientes anteriores a jul-2026), es el borde por el que entró el precio o, si la vela quedó entera dentro, su cierre. En los dos casos es un precio que el mercado negoció de verdad. Una pendiente ya expirada no se reactiva, y un segundo precio se sigue vigilando aunque la señal ya esté abierta por el primero: hasta que se llene o expire, la entrada sellada todavía puede cambiar, y por eso la señal no entra en el registro de integridad hasta que deja de poder hacerlo.

Huecos de mercado: lo que se ve tal cual

Un hueco es un salto de precio sin cotizaciones intermedias: típicamente en la apertura del lunes en divisas, o tras un resultado empresarial. Si el precio abre más allá del stop, la señal se cierra a la apertura de esa vela —el primer precio al que de verdad se pudo salir—, que es peor que el stop. FARO registra esa pérdida completa: la operación aparece con peor que −1R y con su % real.

Podríamos cerrar «al stop» y la estadística saldría más bonita. No se hace: sería un precio que nadie pudo obtener. La misma regla al revés — si el hueco es a favor, se registra la ganancia real, mayor que el objetivo.

5 · Niveles de analista
Élite80+ señales publicadas · 18+ meses de historial · R a mercado >0 a 12 y 24 meses, también sin su mejor señal
Destacado40+ señales publicadas · 6+ meses de historial · R a mercado >0 (12m), también sin su mejor señal
Verificado20+ señales publicadas · 3+ meses de historial · sin exigencia de rentabilidad
Nuevoconstruyendo historial · métricas desde la señal 1

«Verificado» acredita transparencia, no calidad: 20+ señales publicadas —abiertas, cerradas, pendientes, expiradas y retiradas; solo quedan fuera las anuladas en la ventana de 5 minutos— con historial íntegro y sin exigencia de rentabilidad, por diseño. Cuenta lo publicado porque es lo que mide la transparencia: cada señal quedó sellada e inmutable, se cerrara como se cerrara. No confundir con el sello «✓ verificado» del % de acierto, que sí exige 20 señales cerradas: hasta llegar ahí el porcentaje se muestra como provisional, porque una muestra pequeña no es un resultado. Los niveles exigen además antigüedad de historial —meses desde la primera señal publicada; solo se cumple publicando y esperando— y los promocionados (Destacado y Élite), R acumulada a mercado positiva en los últimos 12 meses también excluyendo su mejor señal: que el nivel no dependa de un único acierto extraordinario. Élite la exige además a 24 meses. La condición «sin la mejor señal» es binaria (cumplida o no) y su valor numérico no se publica en ningún sitio: publicarlo diría qué operación abrir para cruzar el umbral, que es exactamente la optimización que FARO existe para impedir.

Qué cambió en la v3 (15 ago 2026), y por qué. Hasta la v2, Destacado y Élite exigían un % de acierto mínimo (55% y 60%). Se retiró porque era la única puerta que un analista podía fabricar sin romper ninguna regla —acercando el objetivo y alejando el stop sube el acierto y empeora la operación— y porque expulsaba estructuralmente al seguidor de tendencia, que acierta poco y gana por esperanza. El acierto sigue publicado en cada fila y perfil, con su muestra e intervalo: deja de decidir niveles, no de verse. Escalera anterior (v2): Élite 80+ señales · 60%+ acierto · R a mercado >0 (12m); Destacado 40+ · 55%+ · R >0 (12m); Verificado 20+. Los niveles asignados se recalculan con la escalera vigente — un nivel es una foto del presente, no un título vitalicio.

Por qué la puerta se mide en R y no en la suma de rendimientos. No es la misma condición escrita en otra unidad: cambia quién asciende. Un cierre de +50% con el stop lejos (+0,5R) más diez pérdidas de −1% con stops muy cerca (−1R cada una) suma +40% en porcentaje y −9,5R en riesgo. Con la vara antigua ese analista subía de nivel; con esta, no. Y se mide a mercado —contando las abiertas— porque evaluar solo lo cerrado permitiría ascender manteniendo indefinidamente sin cerrar las posiciones perdedoras. Un analista cuyo historial no tenga ningún stop registrado no puede ascender a Destacado ni a Élite: la condición no se puede evaluar, y no se le inventa un stop a posteriori. Se queda en Verificado si cumple su umbral de señales, con la cobertura de R visible en su perfil.

Los niveles se derivan en vivo de estos criterios sobre el historial real: al dejar de cumplirlos (también la condición de R a 12 meses), el nivel baja; al recuperarlos, sube. El recálculo semanal refresca las métricas persistidas.

6 · Datos y fuentes

Precios: no hay una sola fuente, y cuál es se declara en cada señal. Cada clase de activo se mide con el proveedor que tiene licencia para ella; donde no existe tal proveedor, la señal se publica igual y su ficha dice con qué se midió. Nunca se mide un activo con una fuente y se presenta como si fuera otra.

Por qué hay un grado B y no lo hacemos todo grado A. En índices y acciones europeas el dato pertenece a la bolsa (S&P, Deutsche Börse, BME) y su licencia de mercado excede el presupuesto de FARO antes de ingresos. No es una limitación técnica y no la disimulamos subiendo de grado: es más honesto publicar la señal diciendo que la fuente es indicativa que retirarla o presentarla como verificada. En índices, además, un nivel solo es reproducible por un tercero si se mide contra el índice oficial y nunca contra el CFD de un bróker, porque cada bróker lleva su propio diferencial dentro y dos brókers dan dos niveles para el mismo instante.

Frecuencia: continua y todos los días del año, madrugadas y fines de semana incluidos — las divisas y las criptomonedas no cierran, y un motor que solo mirase en horario de bolsa dejaría sin medir justo donde más se mueve. No publicamos un número de minutos: depende de la cuota del proveedor y cambiaría sin que esta página se enterara.

El recorrido que se dibuja en una señal viva es precio de pantalla: una observación por hora, para enseñar por dónde va la posición. No es la fuente con la que se decide si un nivel se tocó, y no se usa para calcular ningún resultado — eso sale siempre de las velas de la sesión.

Un cierre no se graba al precio del sondeo. El sistema lee las velas de 1 minuto de la sesión y busca en el recorrido de cada una (máximo y mínimo) si se tocó el stop o el objetivo; cuando lo encuentra, graba el nivel, y como fecha, la de esa vela — no la del momento en que se detecta. Así un toque no depende de que el sondeo caiga en el instante justo, y el precio publicado es el que la señal declaraba.

Dos excepciones, y ninguna favorece al analista. Si la vela abrió ya pasada el nivel —un hueco— no había forma de ejecutar ahí, y se graba su apertura: peor que el stop cuando va en contra, mejor que el objetivo cuando va a favor. Y si una misma vela tocó el stop y el objetivo, dentro de ella no se sabe cuál llegó primero: manda el stop.

Y esa regla alcanza también a la vela que activa una pendiente: si en ella el precio entra y además toca el stop o el objetivo, la señal se activa y se cierra con esa misma vela. No estrena inmunidad por haber entrado en ella, y si toca los dos, manda el stop igual que en cualquier otra.

Detalle técnico y fórmulas exactas, abiertas en docs/metricas.md, dentro del registro público.

7 · Integridad verificable desde fuera
Modos de publicación

Un emisor publica en uno de dos modos, y el modo es de su cuenta: no se elige señal a señal, porque elegirlo señal a señal sería quedarse con lo que luce y esconder lo demás — justo lo que este sitio existe para impedir.

Abierto. Los parámetros —instrumento, dirección, entrada, stop y objetivo— se ven desde el primer momento. Es el modo de todos los emisores hoy.

Diferido. Existe para quien vende sus señales por su cuenta y publicarlas en abierto le regalaría su producto. Desde el primer momento es público que la señal existe, quién la emite, sobre qué instrumento y cuándo se selló; lo que se retrasa es el contenido accionable: dirección, entrada, stop y objetivo. Al llegar la señal a un estado terminal se revela todo, automáticamente, gane o pierda.

Tres cosas que conviene tener claras del diferido, porque son las que hacen que no sea un escondite:

Un emisor en diferido no publica rentabilidad flotante mientras sus señales viven, y aparece en una lista separada del ranking, ordenada por su resultado ya cerrado. El motivo es aritmético y no de criterio: la rentabilidad en vivo de una señal es una operación entre su entrada y su stop, así que publicarla sería publicar los dos números que el diferido oculta.

El modo diferido está en despliegue progresivo. Hoy solo se activa en la cuenta con la que FARO prueba su propio registro (investx), y no puede activarlo ningún otro emisor. Se abrirá al resto cuando un ciclo completo —sellado, ventana, revelación y comprobación desde fuera— se haya recorrido entero en público, sobre una señal real.

Todo lo anterior sigue siendo una afirmación nuestra mientras solo lo digamos nosotros. Por eso cada señal sellada tiene una huella criptográfica SHA-256 publicada en un repositorio público que no controla nadie de FARO a título individual, encadenada día a día y sellada en Bitcoin. Aquí está el sistema entero, pieza a pieza — sin resumir, porque la letra pequeña es el producto.

Y con una señal diferida esa huella funciona distinto, así que se dice aquí y no solo en la letra pequeña: mientras la operación vive, sus parámetros no son públicos, de modo que nadie de fuera puede recalcular su huella todavía. FARO la compromete al publicar, y esa huella entra en la cadena en la misma ventana de anclaje que cualquier otra —la que se explica en esta misma página, no antes—; al revelarse se recalcula y cualquiera comprueba que cuadra. Durante esa ventana esa huella es una afirmación nuestra, y decirlo es parte del trato.

Qué se sella exactamente, campo a campo

De cada señal se construye un texto canónico de 15 líneas, siempre las mismas y en el mismo orden: la versión del formato (faro-sello-v1) y los campos id · analista · simbolo · direccion · tipo · entrada · zona_min · zona_max · stop · objetivo1 · objetivo2 · publicada · metodologia · tesis_sha256. La huella de la señal es el SHA-256 de ese texto. Reglas que lo hacen reproducible por cualquiera: los números se copian carácter a carácter del dato original, jamás se reformatean (reimprimir un decimal da resultados distintos según el lenguaje); un campo vacío deja su línea presente y vacía; la tesis del analista entra por su propio SHA-256, así el texto completo del análisis queda comprometido sin publicarlo dos veces; codificación UTF-8, saltos de línea LF, salto final incluido. Si el formato cambiara algún día, será faro-sello-v2: lo ya publicado se sigue verificando con las reglas de la v1, nada se recalcula.

El ciclo, hora a hora

Una señal se publica y a los 5 minutos queda sellada (§1: sin edición posible desde la aplicación). Cuando su día UTC termina, a las 03:10 UTC un proceso automático toma todas las señales públicas de ese día, calcula sus huellas, las ordena y produce el digest del día: el SHA-256 de un bloque que incluye el digest del día anterior — por eso alterar una señal vieja rompe todos los digests posteriores, no solo el suyo. Un día sin señales publica digest igualmente: un hueco sería indistinguible de un borrado. El archivo del día se publica en el registro y se sella con OpenTimestamps; horas después, cuando Bitcoin confirma, la prueba queda completa. Ese proceso no usa ninguna credencial de lectura: consume la misma API pública que cualquier navegador, así que un tercero puede ejecutarlo y obtener byte a byte lo mismo.

Dónde vive cada pieza

El registro es github.com/teaminvestx-oss/faro-integridad: un archivo por día (AAAA-MM-DD.txt) con el texto canónico y la huella de cada señal; cadena.txt, el índice de digests encadenados; indice.txt, el buscador señal→archivo; las pruebas de tiempo .ots; y el propio generador (tools/sellar.mjs) con estas reglas en código comentado, para que nadie tenga que fiarse de esta página. Clonar el repositorio es quedarse una copia: desde ese momento no dependes de que la nuestra no cambie.

Cómo lo compruebas, de menos a más técnico

(1) En la ficha de cualquier señal, el botón «Comprobar que no ha cambiado»: tu navegador recalcula la huella desde la API pública y la compara con la publicada en el registro — FARO no interviene en la cuenta. (2) A mano: copia el texto canónico del archivo del día y pásale sha256sum; es aritmética. (3) La auditoría completa en un comando: clona el registro y ejecuta node tools/sellar.mjs --check — recalcula todas las señales ancladas contra la API pública y canta cualquier discrepancia. (4) El tiempo: descarga un archivo y su .ots y arrástralos en opentimestamps.org. El paso a paso, con ejemplo real, en Compruébalo tú mismo.

Y si nosotros mismos tocáramos algo

El proceso diario recalcula la huella de todo lo ya anclado y la compara con la publicada. Si una señal sellada dejara de coincidir, la incidencia se escribe dentro del registro público —con la señal, la huella original y la nueva— y el proceso falla en rojo. Un sistema que detecta esto y se lo calla no valdría nada; el nuestro lo publica primero y falla después.

Qué NO demuestra — y esto va aquí porque un sistema de integridad que se vende por encima de lo que hace es peor que no tenerlo:

  1. Demuestra que un registro no ha cambiado desde que se selló. No demuestra que el dato fuera correcto al sellarlo: una entrada mal capturada queda anclada igual de mal.
  2. La integridad del precio depende de la fuente de precios —el proveedor con licencia de cada clase, o Yahoo Finance donde no lo hay (§6)—, no de la huella. Esto fija lo que dijimos, no lo que hizo el mercado.
  3. Una señal borrada antes de sellarse no deja rastro en la cadena. Esto protege lo publicado; no prueba que no hubiera nada más.
  4. El sello fija lo que la señal declaró, no lo que le falte. Si una señal se publicó sin algún campo —la dirección, la tesis—, su línea en el texto canónico va vacía, y así queda sellada: el hueco forma parte de lo que se firmó y es visible para cualquiera que saque su payload en esta misma página. Lo detectó un auditor externo el 15-ago-2026 y su lectura fue correcta. Lo que hemos corregido no es el formato —cambiarlo invalidaría todas las huellas ya ancladas— sino algo peor que él no llegó a ver: la app rellenaba ese hueco con «larga» por defecto y publicaba un rendimiento calculado sobre esa suposición. Ya no: donde la dirección no consta, se dice que no consta y no se calcula ningún resultado. Ninguna señal publicada desde entonces puede tener esos campos vacíos — la publicación los exige. El alcance, con los números delante: 27 de las 92 señales publicadas hasta esa fecha se sellaron sin dirección ni tesis, y las 27 son de la cuenta de siembra del fundador (la que no compite ni entra en ningún agregado público). Los analistas de la plataforma no tienen ninguna: su historial estaba completo. Esas 27 se quedan como están —corregir el dato cambiaría su huella y rompería la verificación contra lo ya anclado, que es justo lo que este sistema existe para impedir— y su perfil lo declara. Hay un segundo caso, de otra clase y también sin corregir: Nota de integridad n.º 1.
  5. El anclaje empieza el día del primer digest —la primera línea de cadena.txt, marcada inicial—. Las señales anteriores se incorporaron todas en bloque ese día: para ellas esto demuestra que no han cambiado desde ese día, no desde que se publicaron. Fingir lo contrario sería justo lo que este sistema existe para impedir.

La ventana de anclaje. La cadena va por días UTC completos: el archivo de un día se genera a la mañana siguiente, a las 03:10 UTC, cuando ese día ya ha cerrado. Es decir, lo publicado hoy queda anclado mañana. En el peor caso —una señal publicada justo pasada la medianoche UTC— son unas 27 horas; si el trabajo programado se retrasa, que en GitHub Actions ocurre, algo más. En esa franja la integridad de una señal recién publicada sigue dependiendo de nuestra palabra y del registro de eventos, no de estas huellas. Su ficha lo dice mientras esté en esa situación.

Y el cuándo lo atestigua Bitcoin. Cada archivo diario del registro se sella con OpenTimestamps: su huella entra, agregada con miles ajenas, en una transacción de Bitcoin, y la prueba (.ots) se publica junto al archivo. Desde entonces, «este registro existía en esa fecha» lo demuestra la cadena de bloques — no nosotros, no GitHub, cuyas fechas de commit las pone quien firma. Puedes comprobarlo sin instalar nada: descarga del registro un archivo y su prueba y arrástralos en opentimestamps.org. Sus matices, también aquí: la prueba nace pendiente y se completa cuando Bitcoin confirma (horas); los archivos ya publicados cuando se activó el sellado quedaron probados desde su sellado, no desde su publicación (la fecha exacta la lleva cada prueba dentro); y nada de esto demuestra que el dato fuera correcto al sellarlo — solo cuándo existía.

Qué prueba este sello, y qué no. Prueba cuándo: que la señal se publicó con sus niveles antes de conocerse el resultado, y que el registro no se ha alterado después. Eso es lo que hace que un historial signifique algo. No prueba que el precio fuera correcto. La vela que decidió el veredicto pertenece al proveedor que la sirvió y su licencia no nos permite mostrarla, así que la medición se puede describir —quién midió, con qué instrumento y a qué resolución— pero no reproducir aquí.

Por eso cuando una señal se verifica con una fuente declarada, su ficha la nombra, con el proveedor y su grado. Las publicadas antes de que ese registro existiera no lo llevan, y su ficha no nombra ninguna fuente en vez de suponer una. Un analista que vea otro precio en su bróker está mirando otra fuente: no es que una sea falsa, es que son dos, y cuando la ficha nombra una, esa es la que manda en FARO — la misma para todos.

Guías prácticas

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