FARO · Transparencia
Cómo medimos a los analistas
Cada señal queda sellada con la fecha y hora exactas del servidor. Durante los 5 minutos siguientes el analista puede corregir una errata o anularla (queda registrado y visible). Pasada esa ventana, la señal no puede editarse ni eliminarse desde la aplicación; cualquier intervención administrativa excepcional queda registrada y es detectable. Gane o pierda, permanece en su historial.
Las señales anuladas y las expiradas siguen siendo visibles, con su motivo, pero no cuentan en las métricas.
El analista nunca introduce el precio a mano. Puede cerrar una señal anticipadamente, pero el cierre se ejecuta al precio real de mercado del momento y queda registrado como evento inmutable y etiquetado en su historial. También se cierra sola: un proceso comprueba el precio de mercado cada 5 minutos y la cierra
- Si el precio toca el stop → pérdida registrada al precio del stop.
- Si toca el objetivo (TP) → ganancia registrada.
- Si vence su plazo máximo sin tocar ninguno → cierre a precio de mercado de ese día (ganadora o perdedora según el precio). El plazo depende de la clase del activo — la fija FARO, jamás el analista: divisas 60 días · cripto 90 · índices 90 · materias primas 120 · acciones y ETFs 180. Se aplica a toda señal viva; las ya cerradas conservan el plazo con el que cerraron (60 días para las anteriores al 1-ago-2026) y no se recalculan.
Cierre anticipado: el analista puede cerrar una señal activa cuando quiera, pero solo decide el cuándo: el precio es el de mercado en ese instante (si no hay precio —mercado cerrado—, el cierre espera al siguiente precio real; jamás se acepta un precio manual). Queda etiquetado como «cerrada por el analista» en la señal, en su perfil y en la alerta.
Señales de zona: solo empiezan a contar cuando el precio entra en la zona; la entrada real es ese precio. Si en 30 días no se activa, expira y no cuenta. La activación la detecta el sistema sondeando el mercado y revisando velas de 1 minuto, así que entre el toque y el aviso pueden pasar unos minutos: FARO no ejecuta órdenes, las observa. La entrada que se sella es siempre un precio negociado de verdad — el del toque, no el del momento en que llega la notificación.
Retorno de una señal: (precio de salida − entrada) / entrada, con el signo según sea compra (long) o venta (short).
Entradas alcanzadas (tasa de ejecución): de las señales cuya activación ya se conoce —las que tocaron la zona de entrada más las que expiraron sin tocarla—, qué porcentaje llegó a activarse. Se excluyen las anuladas en la ventana de 5 minutos y las pendientes (aún sin resolver). Mide si las zonas de entrada que propone el analista son realistas.
% de acierto: señales ganadoras / señales cerradas. Mostramos el valor real (sin topes artificiales) junto al tamaño de muestra y a su intervalo de confianza de Wilson al 95%, que refleja la incertidumbre cuando hay pocas señales: 7 de 7 es 100%, pero su intervalo va del orden de 65% a 100% — por eso el dato honesto es el intervalo, no la cifra suelta. Etiquetado «provisional» con menos de 20 señales y «verificado» a partir de 20; siempre acompañado del tamaño de muestra («83% · IC 64–93% en 24 señales»). Ranking y divisiones: cada analista aparece en su división desde el primer día (Nuevo mientras construye historial). Con menos de 10 señales cerradas su fila se marca «historial corto» — su posición aún no es comparable. Esto es distinto de la etiqueta provisional/verificado del % de acierto, que usa el umbral de 20.
Múltiplo R (riesgo normalizado): cuánto se ganó o se perdió por cada unidad de riesgo asumida. R = (precio de salida − entrada) / (entrada − stop), con el signo según la dirección: un +2R es una operación que ganó el doble de lo que arriesgaba, y un stop tocado limpiamente es −1R. Existe porque el % depende del precio del activo y R no: es lo único que permite comparar una operación de oro con una de una acción. Tres condiciones, y son las que le dan sentido:
- El stop es obligatorio en toda señal. Sin riesgo declarado no hay R, y FARO no inventa un denominador: la métrica queda vacía.
- R se calcula sobre el precio real de salida, nunca sobre el nivel teórico. Un hueco de mercado que salta el stop cierra peor que el stop, así que da peor que −1R, y así se publica. Solo la R de las señales abiertas se acota a −1, porque mientras la posición vive el stop sigue siendo la pérdida máxima asumida.
- R nunca se publica sola. Va siempre acompañada del % de acierto y de las entradas alcanzadas. El motivo es concreto: una R media alta con pocas entradas alcanzadas no describe a alguien que gana mucho, sino a alguien que propone zonas que casi no se tocan.
El % por señal se mantiene: R se añade, no sustituye. Son dos lecturas de lo mismo y las dos están visibles.
Objetivos: la señal cierra COMPLETA al primer objetivo alcanzado. No hay cierres parciales ni salidas por tramos: si una señal declara un segundo objetivo (TP2), es informativo —dice hasta dónde cree el analista que puede llegar—, pero la operación se cierra entera en el primero que se toque, y el resultado (% y R) se calcula sobre esa única salida real. Se dice explícitamente para que nadie lea un TP2 como una promesa de salida escalonada.
Señales publicadas vs. cerradas: el contador de señales y los umbrales de división cuentan lo publicado (abiertas + pendientes + cerradas + expiradas; nunca las anuladas en la ventana de 5 min). Todas las métricas de rendimiento —% de acierto, media por operación, drawdown, peor señal— se calculan sobre las cerradas, y así van etiquetadas en cada sitio donde aparecen. Son dos cosas distintas y no se mezclan. Y cada uno de esos estados tiene su sitio en el perfil del analista —Activas, Sin activar (zonas pendientes y expiradas) e Historial (cerradas)—: si una señal cuenta para el contador, se puede abrir y leer. Un número que no se puede comprobar no vale nada.
Rentabilidad total a mercado (mark-to-market): es la cifra completa y la única que FARO publica como titular. Suma el realizado (el % de cada señal cerrada) y el flotante (el % no realizado de las abiertas, valoradas al último precio disponible): total = realizado + flotante. Se calcula con la convención aditiva del gráfico —la misma cantidad por señal, sin componer ni reinvertir—, así que la suma es legítima. Las abiertas sin precio no se estiman: se declara cuántas se quedan fuera. Cualquier imagen que salga de FARO (tarjeta compartible, vista previa del enlace) lleva las tres cifras con el mismo peso visual: una rentabilidad que solo cuenta lo realizado esconde lo que se está perdiendo ahora mismo, y eso no es transparencia.
Rentabilidad media/op: media del retorno de las señales cerradas. Es una media, no un total: no se puede sumar al flotante ni leerse como el resultado del analista. Va siempre rotulada «(cerradas)» y nunca como titular.
% de cierres anticipados: de las señales cerradas del analista, cuántas cerró él mismo antes de tocar stop u objetivo. El cierre anticipado se ejecuta siempre al precio real de mercado del momento (nunca a un precio elegido) y queda etiquetado en la señal y en su línea de vida. No altera el % de acierto —una ganadora anticipada cuenta como ganadora—: la lectura honesta la dan juntos el retorno total, la media por operación y este porcentaje.
Máximo drawdown: la mayor caída porcentual desde un máximo de la curva de retorno acumulado — la misma del gráfico: una cartera que empieza en 100, dedica la misma cantidad a cada señal y suma el % de cada cierre. No exige haber estado en negativo: mide cuánto se habría sufrido desde el mejor momento. No descuenta comisiones.
FARO publica sobre cinco clases de activo: índices, divisas, materias primas (metales al contado y energía), acciones y cripto. La clase se deriva del símbolo; no la declara el analista. Es deliberado: si fuera autodeclarada, podría elegirse la que conviene.
Lista cerrada, no lista negra. Solo se publica sobre activos aprobados previamente, y la lista se mantiene con un criterio objetivo, no a discreción: las acciones de EEUU que pertenecen a los índices S&P 500, S&P 400, S&P 600 o Nasdaq-100 y superan el suelo de liquidez (1 M€ negociados al día de media) entran aprobadas, y un proceso semanal las re-verifica (el que deja de cumplir, sale, con el motivo registrado). Las sugerencias de los analistas y el resto de altas pasan por revisión de administración. La única excepción, acotada y documentada: una acción que llegue por integración automática y supere el suelo entra a revisión, sin quedar aprobada para el resto. En índices, divisas, materias primas y cripto no hay excepción por ninguna vía.
Al contado antes que futuro. Donde existe un mercado al contado con cobertura fiable, el activo publicable es el contado: XAUUSD (oro), no el futuro. Los futuros vencen y hay que rolarlos, y eso introduce saltos de precio que no son del mercado sino del contrato: ensucian el historial. Donde solo existe futuro —petróleo WTI y Brent, gas natural, cobre, granos— se publica sobre el contrato continuo, y aquí queda dicho.
Decimales: cada instrumento se muestra con los decimales con los que cotiza de verdad: divisas 5 (los pares con yen, 3), oro 2, plata 3, índices y acciones de EEUU 2, acciones europeas por tramo de precio (Santander a 4,472 se escribe con 3). No es cosmética — con 2 decimales fijos, una entrada en EURUSD y su stop se veían idénticos.
Acciones europeas (zona euro): desde jul-2026 se puede publicar sobre los valores del IBEX 35, DAX, CAC 40 y una selección líquida de Ámsterdam, Milán, Bruselas y Lisboa — todos cotizados en euros. Cobertura honesta: el calendario de resultados de la agenda usa una fuente estadounidense, así que los valores europeos aún no tienen resultados ni macro en la agenda, y se dirá cuando lo tengan. Londres queda fuera de momento (cotiza en peniques y exige su propia adaptación).
Un proceso automático consulta el precio real cada 5 minutos y cierra la señal si toca stop u objetivo. Ese ritmo, cruzado con el horario de cada mercado, es lo que hay que tener en cuenta:
Zonas de entrada: para activarlas no basta el precio del instante de cada comprobación — se revisan también las velas de 15 minutos, así que si el mercado tocó la banda entre dos comprobaciones, la señal se activa igualmente (con un retraso máximo de un ciclo). La entrada registrada es siempre un precio que el mercado negoció de verdad: el borde de la banda por el que entró el precio — donde se ejecutaría una orden limitada puesta en la zona — o, si la vela quedó entera dentro, su cierre. Una zona ya expirada no se reactiva.
- Cripto: 24/7. Se comprueba siempre, fines de semana incluidos.
- Divisas: 24 horas de lunes a viernes, con parón de fin de semana. Lo que pase entre el cierre del viernes y la apertura del domingo no se ve hasta esa apertura.
- Índices y acciones: solo en sesión — la europea (9:00–17:30, hora española) y la estadounidense (15:30–22:00) se cubren ambas. Fuera de horario el precio no se mueve para FARO, aunque los futuros sí coticen.
- Metales al contado: casi continuo de lunes a viernes, con una pausa diaria corta.
Un hueco es un salto de precio sin cotizaciones intermedias: típicamente en la apertura del lunes en divisas, o tras un resultado empresarial. Si el precio abre más allá del stop, la señal se cierra al precio real del primer sondeo válido, que es peor que el stop. FARO registra esa pérdida completa: la operación aparece con peor que −1R y con su % real.
Podríamos cerrar «al stop» y la estadística saldría más bonita. No se hace: sería un precio que nadie pudo obtener. La misma regla al revés — si el hueco es a favor, se registra la ganancia real, mayor que el objetivo.
«Verificado» acredita transparencia, no calidad: 20+ señales publicadas —abiertas, cerradas, pendientes de zona y expiradas; solo quedan fuera las anuladas en la ventana de 5 minutos— con historial íntegro y sin exigencia de rentabilidad, por diseño. Cuenta lo publicado porque es lo que mide la transparencia: cada señal quedó sellada e inmutable, se cerrara como se cerrara. No confundir con el sello «✓ verificado» del % de acierto, que sí exige 20 señales cerradas: hasta llegar ahí el porcentaje se muestra como provisional, porque una muestra pequeña no es un resultado. Los niveles promocionados (Destacado y Élite) sí exigen además rentabilidad total positiva —cerradas más abiertas a precio de hoy— en los últimos 12 meses.
Los niveles se derivan en vivo de estos criterios sobre el historial real: al dejar de cumplirlos (también la condición de rentabilidad 12m), el nivel baja; al recuperarlos, sube. El recálculo semanal refresca las métricas persistidas.
Precios: Yahoo Finance (respaldo Stooq). Frecuencia de sondeo: cada 5 min en horario de mercado (L–V).
Los cierres usan el precio del sondeo en el que se detecta que se ha tocado el stop o el objetivo, no el valor teórico exacto del nivel. Es decir, puede haber una pequeña diferencia respecto al SL/TP exactos — igual que el slippage real al operar.
Detalle técnico y fórmulas exactas, abiertas en docs/metricas.md.
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