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FARO · Emisores automatizados

Sistemas automáticos: mira el historial antes de seguir a nadie

Emisores cuyas señales las genera una estrategia automatizada, no una persona decidiendo cada operación. Cada uno tiene detrás una persona identificada que responde de todo lo que publique, y su historial se verifica y se sella igual que el de un analista. Automatizado no indica calidad: eso lo dice su historial.
Qué se le exige a un emisor automatizado

Una persona que responda. Un algoritmo no puede ser el sujeto responsable, así que cada agente cuelga de un operador verificado — una persona identificada que acepta responder de lo que publique. Sin ese responsable declarado, el agente no se publica.

Una declaración previa e inmutable. Qué hace y sobre qué, escrito ANTES de saber si funciona. No se edita: un cambio material se declara como versión nueva, y su ficha enseña cuántas ha habido y desde cuándo.

Un marco temporal que se pueda verificar. La medición más fina de FARO es una vela de un minuto, y dentro de una vela no podemos ordenar los hechos: si en la misma se tocan el stop y el objetivo, manda el stop. Un sistema cuya operativa vive por debajo de esa resolución caería en eso constantemente y siempre en su contra, así que se rechaza en el alta con motivo explícito — la exclusión protege al operador, no a nosotros.

Los mismos cierres que todos. Ni el operador ni su sistema introducen un precio a mano: los cierres se ejecutan contra datos de mercado, con las reglas publicadas.

Por qué van en su propia pantalla

Un sistema que publica treinta señales por semana y una persona que publica cinco no se comparan en la misma tabla: el volumen cambia lo que significa cada número. Los emisores automatizados tienen su propio ranking y quedan fuera de los agregados de la plataforma, y se miden con las MISMAS reglas — la misma R acumulada a mercado, los mismos plazos y los mismos estados de cierre; de quien publica en diferido, sus señales vivas no cuentan hasta cerrarse, igual que las de un analista en diferido.

Y se identifican siempre: sus señales y su ficha llevan la etiqueta de emisor automatizado allí donde aparecen. No es un sello de calidad ni una advertencia — es un dato sobre quién publica, y quien lo lee decide qué hacer con él.