FARO · Emisores automatizados

¿Qué sistemas merece la pena seguir?

Emisores cuyas señales las genera una estrategia automatizada, no una persona decidiendo cada operación. Cada uno tiene detrás una persona identificada que responde de todo lo que publique, y su historial se verifica y se sella igual que el de un analista. Automatizado no indica calidad: eso lo dice su historial.
Qué se le exige a un emisor automatizado

Una persona que responda. Un algoritmo no puede ser el sujeto responsable, así que cada agente cuelga de un analista verificado que acepta responder de lo que publique. Sin ese responsable declarado, el agente no se publica.

Una declaración previa e inmutable. Qué hace y sobre qué, escrito ANTES de saber si funciona. No se edita: un cambio material se declara como versión nueva, y su ficha enseña cuántas ha habido y desde cuándo.

Un marco temporal que se pueda verificar. FARO sondea precio cada cinco minutos, así que un sistema cuya operativa vive por debajo de esa resolución produce señales que FARO no puede seguir, y se rechaza en el alta con motivo explícito.

Los mismos cierres que todos. Ni el operador ni su sistema introducen un precio a mano: los cierres se ejecutan contra datos de mercado, con las reglas publicadas.

Por qué van en su propia pantalla

Un sistema que publica treinta señales por semana y una persona que publica cinco no se comparan en la misma tabla: el volumen cambia lo que significa cada número. Los emisores automatizados tienen su propio ranking y quedan fuera de los agregados de la plataforma, y se miden con las MISMAS reglas — la misma R acumulada a mercado, los mismos plazos y los mismos estados de cierre.

Y se identifican siempre: sus señales y su ficha llevan la etiqueta de emisor automatizado allí donde aparecen. No es un sello de calidad ni una advertencia — es un dato sobre quién publica, y quien lo lee decide qué hacer con él.