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Titular. FARO se encuentra en fase de validación (beta): el servicio es gratuito y no existe actividad comercial — sin publicidad, sin enlaces de afiliación, sin pagos ni suscripciones. Responsable del proyecto y del tratamiento de datos: el fundador de FARO, con quien puedes contactar de forma directa y efectiva en hola@getfaro.org (canal de contacto a efectos de la normativa de servicios de la sociedad de la información y de protección de datos). La identificación registral completa del titular se publicará en esta página antes del inicio de cualquier actividad comercial.
Propiedad intelectual. El software, diseño y marca de FARO son titularidad de la Plataforma. El contenido de los analistas y operadores pertenece a sus autores, que conceden a FARO licencia para mostrarlo de forma inmutable con fines de transparencia y auditoría mientras mantengan su cuenta. La licencia se extingue al ejercer la supresión, que elimina el historial íntegro (ver los términos para analistas).
Ley aplicable y jurisdicción: cláusula 10 de los Términos de uso.
1. Qué es FARO. FARO es una plataforma tecnológica que aloja y muestra recomendaciones de inversión de carácter general elaboradas por terceros identificados (analistas verificados y emisores automatizados bajo la responsabilidad de un operador humano verificado). FARO no elabora recomendaciones propias, no presta servicios de asesoramiento financiero personalizado, ni de gestión de carteras, ni de recepción/transmisión de órdenes. Ninguna información de la Plataforma constituye una oferta de compra o venta de instrumentos financieros.
2. Responsabilidad sobre el contenido de terceros. Las señales y análisis pertenecen a sus autores, identificados en cada publicación junto con su fecha, hora y declaración de conflictos. FARO aplica de forma automática reglas públicas de inmutabilidad, cierre y métricas (ver Metodología) y dispone de mecanismos de reporte y moderación, pero no garantiza la exactitud ni el resultado de las recomendaciones alojadas.
3. Riesgo. Invertir en instrumentos financieros conlleva riesgo de pérdida, incluida la pérdida total del capital. Los rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros. El usuario es el único responsable de sus decisiones de inversión.
4. Tu cuenta. Debes ser mayor de 18 años y facilitar datos veraces. Eres responsable de la custodia de tus credenciales. Una cuenta por persona.
5. Uso de la Plataforma. El usuario se compromete a no hacer un uso fraudulento del servicio, no intentar eludir las reglas de inmutabilidad o métricas, y no redistribuir de forma masiva el contenido sin autorización.
6. El asistente de IA. Ofrece explicaciones generales y puede contener errores. Tiene prohibido recomendar operaciones, predecir precios o elegir analistas por ti; si crees que lo ha hecho, repórtalo. Sus respuestas no son asesoramiento.
7. Simulaciones. Las simulaciones usan datos históricos de señales cerradas, no incluyen comisiones ni efecto del tipo de cambio, y son ilustrativas: no representan rendimientos reales obtenibles.
8. Responsabilidad. FARO responde de los daños causados por dolo o negligencia en la prestación del servicio conforme a la ley. FARO no responde de las decisiones de inversión del usuario ni de la exactitud de los datos de mercado suministrados por terceros, sin perjuicio de los derechos irrenunciables del consumidor.
9. Servicio gratuito y cambios. El acceso a FARO es hoy gratuito: no hay pagos, suscripciones ni comisiones, ni para usuarios ni para analistas. Si en el futuro se introdujeran funciones de pago, serán siempre de contratación voluntaria, se informará de su precio y condiciones de forma previa y clara, y ninguna función de pago condicionará el acceso a tu historial ya publicado ni su permanencia. FARO puede modificar estos términos por motivos legales, técnicos o de servicio; los cambios sustanciales se comunicarán con antelación razonable por los medios de contacto facilitados, y si no los aceptas puedes dejar de usar el servicio y ejercer tu derecho de supresión.
10. Ley aplicable y jurisdicción. Estos términos se rigen por la legislación española. Cualquier controversia se someterá a los juzgados y tribunales que resulten competentes conforme a la normativa aplicable (en el caso de consumidores, los de su propio domicilio).
Responsable: el fundador de FARO (proyecto en fase de validación; la identificación registral completa se publicará en esta página antes del inicio de cualquier actividad comercial). Contacto: hola@getfaro.org.
Qué datos tratamos y para qué:
A quién comunicamos datos: no vendemos datos ni mostramos publicidad. Usamos encargados de tratamiento: Supabase (base de datos y autenticación), Netlify (web), OpenAI (asistente IA) y Brevo (envío de la newsletter, servidores en la UE). Algunos están en EEUU: la transferencia se ampara en el Data Privacy Framework o en cláusulas contractuales tipo, según el proveedor. Y hay terceros que no tratan datos por nuestra cuenta, pero a los que tu navegador se conecta y que por tanto ven tu dirección IP: Yahoo Finance a través de dos reenviadores públicos (allorigins y corsproxy), cuando la pantalla que estás mirando tiene señales abiertas y hay que pedir su precio actual; y GitHub, solo si pulsas «Comprobar que no ha cambiado» en una señal — esa comprobación tiene que salir de un servidor que no sea el nuestro para valer algo, y por eso no se hace sola. Las librerías de JavaScript se sirven desde FARO (LIGA-25), así que abrir la web no manda tu IP a ningún CDN; la única que se pide fuera es SheetJS, y solo al importar un archivo desde el panel de administración. Ninguno recibe tu identidad ni tus datos de cuenta.
Cuánto tiempo: mientras tengas cuenta y los plazos del registro de tratamientos. Particularidad de FARO: los historiales de señales de los analistas son un registro público de transparencia mientras la cuenta exista. Si ejerces la supresión, la eliminación es íntegra: cuenta, identidad e historial completo —señales, tesis y estadísticas—. No existe el borrado parcial ni selectivo: no se eliminan unas señales dejando otras, porque eso permitiría el sesgo de supervivencia que FARO existe para impedir.
Tus derechos: acceso, rectificación, supresión, oposición, portabilidad y limitación escribiendo a hola@getfaro.org, y reclamación ante la AEPD (aepd.es).
Menores: FARO no se dirige a menores de 18 años. El registro exige declarar ser mayor de 18 años.
Cookies/almacenamiento estrictamente técnicos (no requieren consentimiento):
Analítica: FARO utiliza analítica sin cookies y sin identificadores persistentes (datos agregados y anónimos), conforme a la Guía de cookies de la AEPD; por eso no verás banner de consentimiento. Si algún día se cambiara a analítica con cookies, se implementará un banner de consentimiento previo.
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Terceros: no hay cookies publicitarias ni de seguimiento de terceros, y FARO no muestra publicidad display. Los tipos de letra se sirven desde el propio FARO, no desde un servidor de fuentes externo (LIGA201). Y desde LIGA-25, las librerías de JavaScript también se sirven desde FARO, con su versión congelada: abrir getfaro.org ya no envía tu IP a ningún CDN. Lo que sí sale a terceros, y conviene decirlo con la misma claridad: cuando la pantalla tiene señales abiertas se pide su precio a Yahoo Finance a través de dos reenviadores públicos (allorigins, corsproxy); y si pulsas «Comprobar que no ha cambiado» en una señal, tu navegador pide el archivo a GitHub — a propósito, porque una comprobación que hiciéramos nosotros no probaría nada, y por eso no se hace hasta que la pides. Queda una excepción, y no te afecta salvo que administres FARO: el lector de hojas de cálculo (SheetJS) se descarga de su CDN solo al importar un archivo desde el panel de administración, una pantalla a la que no llega ningún usuario. Ninguno pone cookies ni recibe tu identidad.
Al publicar en FARO, el analista declara y acepta que:
1. Alta y verificación de identidad. Para publicar en FARO es imprescindible verificar tu identidad: sin verificación no hay alta, sin excepciones. El método es verificación de identidad por videollamada con cotejo del documento a cámara; FARO no conserva imagen ni número del documento, únicamente el acta de verificación (fecha, método y tipo de documento). Ese acta es lo que sostiene la trazabilidad exigida por el Reglamento (UE) 596/2014: FARO puede acreditar quién publica cada señal sin custodiar tu documento.
4. Licencia sobre tu historial y estadísticas. Concedes a FARO una licencia no exclusiva, mundial y por la duración legalmente admisible para publicar tus señales, tu historial y las estadísticas derivadas (aciertos, fallos, rentabilidades, rankings, informes agregados como el "Estado de la verdad"), incluso cuando sean desfavorables, siempre que sean veraces y se calculen con la metodología pública de FARO. La licencia comprende asimismo que FARO ponga estos datos verificados —bajo tu alias público, nunca tu identidad real— a disposición de terceros (p. ej. medios, entidades financieras o servicios de datos), en las mismas condiciones de veracidad y metodología pública.
5. Baja y supresión. Puedes dejar de publicar cuando quieras: tu historial sigue siendo un registro público mientras mantengas la cuenta. Si ejerces el derecho de supresión (art. 17 RGPD), la eliminación es íntegra: cuenta, identidad e historial completo —señales, tesis y estadísticas—. No existe el borrado parcial ni selectivo: o el historial completo queda visible, o desaparece entero, porque eliminar unas señales dejando otras permitiría el sesgo de supervivencia que FARO existe para impedir. Esto no altera la inmutabilidad: mientras la cuenta exista, ninguna señal puede editarse ni borrarse individualmente pasados 5 minutos, gane o pierda. Quien ejerce la supresión no podrá volver a registrarse como analista en FARO.
9. Economía. Hoy FARO es gratuito para analistas. Condición fundador: FARO aplicará un 0% de comisión de plataforma, de por vida, sobre las suscripciones que tus seguidores te paguen a través de FARO (quedan excluidos impuestos, costes del proveedor de pagos, devoluciones y gastos regulatorios). Esta condición se refiere exclusivamente a la comisión sobre tus ingresos por suscripción: no comprende eventuales herramientas o servicios premium opcionales que FARO pueda ofrecer en el futuro (p. ej. analíticas avanzadas, integraciones adicionales o API), que serán siempre de contratación voluntaria y nunca condición para publicar ni para mantener tu historial verificado. Cualquier modelo futuro de comisiones o servicios se te comunicará y requerirá tu aceptación.
Un emisor automático es un sistema que genera y publica señales sin decisión humana señal a señal. La supervisión humana no lo convierte en analista: que una persona vigile el sistema, lo apague, ajuste sus parámetros o valide con un clic lo que el sistema propone no altera la calificación. Desde fuera no se puede distinguir un clic deliberado de un clic reflejo, y el veto posterior sobre lo que ya generó el algoritmo no es criterio analítico: es selección.
Si una persona decide cada señal → perfil de analista. Si el sistema decide → perfil de agente. No hay categoría intermedia, y no la hay a propósito.
Una misma persona puede ser analista y operador de agentes a la vez. En ese caso cada emisor tiene su propio perfil, su propio historial y su propia cadena, y no hay trasvase de señales ni de métricas en ningún sentido. Un emisor no cambia de categoría: si la operativa cambia, se da de alta un emisor nuevo, porque el historial del anterior se generó bajo una categoría y sigue publicado atribuido a ella.
El operador verifica su identidad con el método vigente: videollamada cotejando el documento a cámara, sin retención de imagen ni de número. Solo se conserva el acta —fecha, método y tipo de documento—, y del perfil público solo sale la fecha. Puede operar bajo alias; FARO conoce su identidad real.
Una cuenta de operador por persona, y cada agente bajo ella con nombre de sistema propio. El operador responde íntegramente de todo lo que sus agentes publiquen, sin poder oponer un fallo, una configuración errónea o un comportamiento no previsto del sistema: un error del algoritmo es un error del operador.
El alta no es self-service: se hace caso por caso y requiere la aceptación previa de estos términos. FARO puede denegarla sin más motivación que la integridad de la plataforma.
Antes de publicar su primera señal, el operador declara por cada agente la lógica del sistema y el universo que opera, en descripción funcional. No se exige —ni se admite— el código ni parámetros que permitan replicarlo: se declara qué hace y sobre qué, no cómo está implementado. La declaración se publica en el perfil del agente.
Esa declaración es la tesis del agente y sustituye a la tesis por señal: en un sistema no hay decisión por señal, así que exigir un razonamiento por alerta produciría texto plantilla que no informa de nada.
Un cambio material de estrategia es una versión nueva, nunca una edición. La declaración es inmutable; la versión nueva se etiqueta en el perfil con su fecha y el historial previo permanece bajo la versión con la que se generó. El historial no se recalcula ni se segmenta para que las versiones anteriores queden ocultas. Sin esta regla, «he cambiado la estrategia» sería un botón de reinicio del track record.
El operador declara también el marco temporal mínimo de su sistema. Es requisito de admisión: FARO verifica precios sondeando el mercado cada 5 minutos, así que un sistema cuya operativa vive por debajo de esa resolución produce señales que FARO no puede verificar, y se rechaza en el alta con motivo explícito. Si el patrón real de duraciones contradice lo declarado de forma sistemática, es material de revisión de la declaración — nunca de recálculo del historial.
FARO no comprueba que el sistema haga lo que la declaración dice. Comprueba que lo dijera antes y que no se pueda reescribir después. Lo que sí verifica y sella son las señales, y de ellas salen todas las cifras publicadas.
Las señales del agente son recomendaciones de inversión de carácter general (no personalizadas) emitidas bajo la responsabilidad del operador, que declara conocer y asumir sus obligaciones bajo el Reglamento (UE) 596/2014 (MAR) y el Reglamento Delegado (UE) 2016/958: identificación, fecha y hora, presentación objetiva, metodología y declaración de conflictos.
La declaración de conflicto de interés es permanente y por emisor, y se aplica a todas las señales de ese agente. Su ausencia bloquea la publicación.
Un agente no usa el flujo de aprobación previa. Elegir cuáles de las señales que genera su sistema se publican sería selección a nivel de señal, y convertiría la etiqueta «automatizado» en una afirmación falsa. Un agente publica lo que su sistema emite, con los límites de la cláusula 6, o no publica.
Conducta prohibida, idéntica a la de los analistas: manipulación de mercado en cualquier forma, incluidos esquemas de inflado y venta sobre valores ilíquidos; información privilegiada; coordinación para alterar rankings; señales sobre activos donde se pretenda beneficiarse del impacto de los seguidores; garantizar o insinuar resultados futuros. El incumplimiento conlleva expulsión con historial marcado y, en su caso, comunicación a las autoridades.
Prohibición propia del operador con varios agentes: queda prohibido explotar dos o más agentes con posiciones de dirección opuesta sobre el mismo activo. Garantiza que uno acierta y permite presentar dos historiales como independientes. Se comprueba a nivel de operador.
Todo contenido de un agente va marcado como automático de forma explícita y textual, con el alias del operador que responde por él, en la señal, el perfil, el ranking, las alertas y cualquier tarjeta compartible. Un agente jamás se presenta como humano, ni por omisión.
La etiqueta no es desactivable por el operador: ocultar que hay un algoritmo detrás es presentación selectiva, y da igual que el algoritmo vaya bien.
La etiqueta no informa de calidad: «automatizado» no indica rendimiento, acierto ni calidad — eso lo dice el historial. Y los agregados que FARO publica sobre sí misma distinguen siempre emisores humanos de automáticos.
Idéntico a lo que se aplica a un analista, sin excepción por ser automático: sellado a los 5 minutos (después no se edita ni se borra, gane o pierda), cierre automático por reglas públicas con plazos por clase de activo, y cierre anticipado siempre a precio real de mercado, etiquetado, sin computar jamás como objetivo alcanzado ni como stop saltado. Una señal no se borra.
Órdenes pendientes: la señal nace al activarse la posición, no al colocarse la orden. Una pendiente que nunca se ejecuta no existe para FARO: no es una señal fallida, no cuenta y no aparece — el mismo trato que una zona de entrada que expira sin ser tocada.
Límites de publicación, publicados en la metodología y no negociables por operador: 10 señales por agente y día, 30 por agente y 7 días, 25 por operador y día sumando todos sus agentes, un máximo de 5 agentes por operador contando los retirados, y 3 reentradas por activo y día. Una señal que exceda el límite se rechaza y queda registrada con su motivo, visible para el operador.
Ninguna regla de medición es configurable por emisor. La verificación de precio es la misma para todos: sondeo cada 5 minutos contra proveedor neutral, mismas reglas de cierre y mismos plazos. Los precios que reporte el sistema del operador se validan contra el mercado y jamás se aceptan como fuente: FARO no observa la ejecución del operador, observa el mercado. Lo único configurable son hechos declarados del sistema, que lo describen y no alteran cómo se le mide.
Un agente puede retirarse: deja de publicar y queda etiquetado como «retirado», y su historial permanece visible mientras exista la cuenta del operador. El retiro es definitivo: un emisor retirado no vuelve a publicar, porque reactivarlo permitiría lavar un track record.
No existe el borrado de un agente suelto. Un operador que borra el agente que va mal y conserva el que va bien practica sesgo de supervivencia a nivel de cartera: la misma conducta que FARO impide en un analista dejando visible su mal rendimiento, solo a otra escala. Por eso el tope de agentes cuenta los retirados.
El derecho de supresión (art. 17 RGPD) existe solo a nivel de operador y es íntegro: elimina al operador y a todos sus agentes e historiales en un único acto. No existe la supresión parcial —ni de un agente, ni de un periodo, ni de una selección de señales—. Quien la ejerce no puede volver a registrarse como operador ni como analista: sin ese límite, la supresión sería un botón de borrado del historial con reentrada inmediata.
Durante la beta el servicio es gratuito para operadores. Está previsto un modelo de suscripción por agente publicado —a diferencia de los analistas, que no pagarán nunca por publicar—, que se comunicará con precio y condiciones claras y requerirá aceptación previa. Ninguna función de pago condicionará el acceso al historial ya publicado, ni para el operador ni para el lector, y la verificación nunca será de pago.
FARO puede terminar la relación por incumplimiento de estos términos, requerimiento legal o riesgo para la integridad de la plataforma, y puede etiquetar, suspender la publicación o retirar la visibilidad de un agente conservando su historial: suspender la capacidad de publicar y borrar lo publicado son cosas distintas, y FARO solo hace la primera.
Lo que el operador publique fuera de FARO es de su responsabilidad. No atribuirá a FARO recomendaciones ni usará la marca para sugerir que FARO avala su sistema: FARO verifica su historial, no respalda su estrategia.
El operador concede a FARO una licencia no exclusiva para publicar las señales, el historial y las estadísticas derivadas —incluso cuando sean desfavorables—, siempre que sean veraces y se calculen con la metodología pública, y bajo el alias público, nunca la identidad real. Mantiene indemne a FARO frente a reclamaciones derivadas del contenido que sus agentes publiquen. Ley española; fuero del consumidor cuando resulte aplicable.
En cualquier red social, quien vende señales puede borrar sus fallos y enseñarte solo los aciertos. En FARO las señales quedan selladas: no pueden editarse ni eliminarse desde la aplicación, y cualquier intervención administrativa excepcional queda registrada y es detectable.
Publicamos cada cierre verificado — gane o pierda — en nuestro canal de Telegram y en X.
FARO aloja recomendaciones de carácter general de terceros; no es asesoramiento personalizado. Invertir conlleva riesgo de pérdida.
Todo lo que sigue se aplica igual a analistas humanos y a sistemas automáticos: mismas reglas de sellado, mismos plazos de cierre, mismas métricas y la misma fuente de precios. Lo único que cambia es quién decide la señal, y eso va etiquetado en cada publicación.
Cada señal queda sellada con la fecha y hora exactas del servidor. Durante los 5 minutos siguientes el analista puede corregir una errata o anularla (queda registrado y visible). Pasada esa ventana, la señal no puede editarse ni eliminarse desde la aplicación; cualquier intervención administrativa excepcional queda registrada y es detectable. Gane o pierda, permanece en su historial. Esta regla existe porque en el sector es la excepción: analizamos 25 canales de señales en español y ninguno publica el resultado de todas sus operaciones.
Las señales anuladas y las expiradas siguen siendo visibles, con su motivo, pero no cuentan en las métricas.
El analista nunca introduce el precio a mano. Puede cerrar una señal anticipadamente, pero el cierre se ejecuta al precio real de mercado del momento y queda registrado como evento inmutable y etiquetado en su historial. También se cierra sola: un proceso comprueba el precio de mercado cada 5 minutos y la cierra
Cierre anticipado: el analista puede cerrar una señal activa cuando quiera, pero solo decide el cuándo: el precio es el de mercado en ese instante (si no hay precio —mercado cerrado—, el cierre espera al siguiente precio real; jamás se acepta un precio manual). Queda etiquetado como «cerrada por el analista» en la señal, en su perfil y en la alerta.
Señales pendientes: el analista declara uno o dos precios de entrada —las órdenes que va a dejar puestas— y la señal solo empieza a contar cuando el mercado llega a ellos. Con dos precios, la zona de entrada va del más bajo al más alto y se deriva de ellos: no se declara aparte. Si no se activa dentro de la validez que declaró el analista —de 4 horas a 30 días, elegida al publicar y sellada con la señal—, expira y no cuenta. El analista también puede retirar la orden antes de que entre, declarando un motivo que se publica con la señal: no hubo posición, así que no cuenta como acierto ni como fallo, pero sí cuenta como entrada no alcanzada exactamente igual que si hubiera expirado — retirarla no mejora ninguna métrica. La señal se queda en el historial con su estado y su motivo, y sus seguidores reciben el aviso, porque alguien puede tener esa orden puesta en su bróker. Una posición ya activada no se retira: se cierra a precio de mercado, con su resultado. La activación la detecta el sistema sondeando el mercado y revisando velas de 1 minuto, así que entre el toque y el aviso pueden pasar unos minutos: FARO no ejecuta órdenes, las observa. La entrada que se sella es siempre un precio negociado de verdad — el del toque, no el del momento en que llega la notificación.
Y por eso FARO no pregunta en qué cuenta se opera. Ni el bróker, ni el número de cuenta, ni si la cuenta es real o de demostración. El resultado de una señal no se toma de la ejecución de nadie: se calcula contra el precio de mercado, con las reglas de arriba y los mismos plazos para todos. Una estrategia que corre en una cuenta de demostración produce en FARO exactamente las mismas cifras que si corriera en una real, porque las cifras no salen de sus operaciones sino del mercado. Un dato que no cambia ninguna métrica publicada y que señala a una persona concreta no se recoge, y no recogerlo es la única forma de garantizar que no se filtra. Lo que sí se verifica —y es lo que sostiene el historial— es la identidad de quien responde por el emisor.
Con dos precios, la entrada sellada es la media de los que el mercado TOCÓ, nunca la de los declarados. Si solo se alcanza el primero, la entrada es ese precio; si se alcanzan los dos, su media. El motivo es que sellar la media de lo declarado atribuiría al analista una entrada que no ocurrió, y el error solo podría irle a favor: un stop tocado da −1R se hayan llenado uno o los dos precios (salvo que el mercado abriera ya pasado el stop, y entonces se registra la pérdida real, peor que −1R). Hasta jul-2026 las pendientes se declaraban como una banda en vez de como precios; esas siguen vigentes y se activan con sus reglas —el primer precio de la banda que se toque—, y en su ficha se identifican como zona.
Retorno de una señal: (precio de salida − entrada) / entrada, con el signo según sea compra (long) o venta (short).
Entradas alcanzadas (tasa de ejecución): de las señales cuya activación ya se conoce —las que llegaron a su precio de entrada más las que expiraron o se retiraron sin llegar—, qué porcentaje llegó a activarse. Se excluyen las anuladas en la ventana de 5 minutos y las pendientes (aún sin resolver). Mide si las entradas que propone el analista son realistas.
% de acierto: señales ganadoras / señales cerradas. Mostramos el valor real (sin topes artificiales) junto al tamaño de muestra y a su intervalo de confianza de Wilson al 95%, que refleja la incertidumbre cuando hay pocas señales: 7 de 7 es 100%, pero su intervalo va del orden de 65% a 100% — por eso el dato honesto es el intervalo, no la cifra suelta. Etiquetado «provisional» con menos de 20 señales y «verificado» a partir de 20; siempre acompañado del tamaño de muestra («83% · IC 64–93% en 24 señales»). Ranking y divisiones: cada analista aparece en su división desde el primer día (Nuevo mientras construye historial). Con menos de 10 señales cerradas su fila se marca «historial corto» — su posición aún no es comparable. Esto es distinto de la etiqueta provisional/verificado del % de acierto, que usa el umbral de 20.
Múltiplo R (riesgo normalizado): cuánto se ganó o se perdió por cada unidad de riesgo asumida. R = (precio de salida − entrada) / (entrada − stop), con el signo según la dirección: un +2R es una operación que ganó el doble de lo que arriesgaba, y un stop tocado limpiamente es −1R. Existe porque el % depende del precio del activo y R no: es lo único que permite comparar una operación de oro con una de una acción. Tres condiciones, y son las que le dan sentido:
El % por señal se mantiene: R se añade, no sustituye. Son dos lecturas de lo mismo y las dos están visibles.
Cómo se ordena el ranking, y por qué así. Dentro de cada división los analistas se ordenan por su R acumulada a mercado del periodo elegido (12, 3 o 1 mes): la suma de la R de sus señales cerradas en esa ventana más la R flotante de las que siguen abiertas, valoradas al último precio. Tres consecuencias que conviene decir en voz alta:
Entradas escalonadas (solo en señales pendientes): una señal puede declarar hasta dos precios de entrada. El tope es dos y el motivo es el sello: el formato sellado guarda el mínimo y el máximo de la zona, así que con dos precios todo lo declarado queda dentro del sello y cualquiera puede verificarlo; con tres, el del medio se quedaría fuera y dejaría de ser comprobable por un tercero. Sigue siendo UNA señal: cuenta una vez en el historial del analista y su R se mide contra una única entrada sellada. A mercado no hay tramos y no es una limitación: la entrada la estampa el servidor al precio real de un instante, así que dos tramos entrarían al mismo precio a la vez. FARO no mide el tamaño de la posición ni el reparto entre tramos —no observa carteras, observa precios—, así que repartir 50/50 o 70/30 no cambia ningún número de FARO: cambia el precio medio, y eso ya está en la entrada sellada. Promediar bien mejora la R —la entrada baja y el stop queda más cerca, así que el mismo objetivo vale más—, y un stop tocado da −1R se hayan llenado uno o los dos precios —la R se mide contra la entrada sellada, y el stop está a una distancia fija de ella—, salvo que el mercado abriera ya pasado el stop: ese hueco cierra peor que −1R, y se registra como lo que fue.
Objetivos: la señal cierra COMPLETA al primer objetivo alcanzado. No hay cierres parciales ni salidas por tramos: si una señal declara un segundo objetivo (TP2), es informativo —dice hasta dónde cree el analista que puede llegar—, pero la operación se cierra entera en el primero que se toque, y el resultado (% y R) se calcula sobre esa única salida real. Se dice explícitamente para que nadie lea un TP2 como una promesa de salida escalonada.
Señales publicadas vs. cerradas: el contador de señales y los umbrales de división cuentan lo publicado (abiertas + pendientes + cerradas + expiradas + retiradas; nunca las anuladas en la ventana de 5 min). Todas las métricas de rendimiento —% de acierto, media por operación, drawdown, peor señal— se calculan sobre las cerradas, y así van etiquetadas en cada sitio donde aparecen. Son dos cosas distintas y no se mezclan. Y cada uno de esos estados tiene su sitio en el perfil del analista —Activas, Sin activar (las que esperan entrada y, cada una en su propia vista, las que caducaron sin que el precio llegara y las que el analista retiró antes de que entrara, con su motivo) e Historial (cerradas)—: si una señal cuenta para el contador, se puede abrir y leer. Un número que no se puede comprobar no vale nada.
Rentabilidad total a mercado (mark-to-market): es la cifra completa y la única que FARO publica como titular. Suma el realizado (el % de cada señal cerrada) y el flotante (el % no realizado de las abiertas, valoradas al último precio disponible): total = realizado + flotante. Se calcula con la convención aditiva del gráfico —la misma cantidad por señal, sin componer ni reinvertir—, así que la suma es legítima. Las abiertas sin precio no se estiman: se declara cuántas se quedan fuera. Cualquier imagen que salga de FARO (tarjeta compartible, vista previa del enlace) lleva las tres cifras con el mismo peso visual: una rentabilidad que solo cuenta lo realizado esconde lo que se está perdiendo ahora mismo, y eso no es transparencia.
Rentabilidad media/op: media del retorno de las señales cerradas. Es una media, no un total: no se puede sumar al flotante ni leerse como el resultado del analista. Va siempre rotulada «(cerradas)» y nunca como titular.
% de cierres anticipados: de las señales cerradas del analista, cuántas cerró él mismo antes de tocar stop u objetivo. El cierre anticipado se ejecuta siempre al precio real de mercado del momento (nunca a un precio elegido) y queda etiquetado en la señal y en su línea de vida. No altera el % de acierto —una ganadora anticipada cuenta como ganadora—: la lectura honesta la dan juntos el retorno total, la media por operación y este porcentaje.
Máximo drawdown: cuánta R se devolvió desde el mejor momento del historial, medida sobre la curva de R acumulada de las señales cerradas: si llegó a +12R y bajó a +8,6R, el drawdown es 3,4R. No exige haber estado en negativo — mide lo que se habría sufrido desde el pico. No descuenta comisiones. Las cerradas sin stop no entran: sin riesgo declarado no hay R que acumular, y estimarla sería inventar el denominador.
Por qué en R y no en porcentaje. Una R es una unidad de riesgo, así que «devolví 3,4R» significa lo mismo en oro que en una acción pequeña, y no depende de por dónde fuera el acumulado. En porcentaje, la misma caída se lee distinta según lo alto que estuviera la curva — y medida como suma de puntos sueltos, exagera: 60 puntos sobre una cartera que iba por +300% no son perder el 60%. Esa ambigüedad tenía una consecuencia concreta y no teórica: el mismo analista llegó a tener un drawdown en su perfil y otro distinto en la imagen que se comparte de él. Una etiqueta, una definición.
Estas métricas, convertidas en la lista de comprobaciones que puedes hacerle a cualquier analista o canal —de FARO o de fuera—, están en la guía Cómo saber si un trader es fiable: 7 comprobaciones.
FARO publica sobre cinco clases de activo: índices, divisas, materias primas (metales al contado y energía), acciones y cripto. La clase se deriva del símbolo; no la declara el analista. Es deliberado: si fuera autodeclarada, podría elegirse la que conviene.
Lista cerrada, no lista negra. Solo se publica sobre activos aprobados previamente, y la lista se mantiene con un criterio objetivo, no a discreción: las acciones de EEUU que pertenecen a los índices S&P 500, S&P 400, S&P 600 o Nasdaq-100 y superan el suelo de liquidez (1 M€ negociados al día de media) entran aprobadas, y un proceso semanal las re-verifica (el que deja de cumplir, sale, con el motivo registrado). Las sugerencias de los analistas y el resto de altas pasan por revisión de administración. La única excepción, acotada y documentada: una acción que llegue por integración automática y supere el suelo entra a revisión, sin quedar aprobada para el resto. En índices, divisas, materias primas y cripto no hay excepción por ninguna vía.
Al contado antes que futuro. Donde existe un mercado al contado con cobertura fiable, el activo publicable es el contado: XAUUSD (oro), no el futuro. Los futuros vencen y hay que rolarlos, y eso introduce saltos de precio que no son del mercado sino del contrato: ensucian el historial. Donde solo existe futuro —petróleo WTI y Brent, gas natural, cobre, granos— se publica sobre el contrato continuo, y aquí queda dicho.
Decimales: cada instrumento se muestra con los decimales con los que cotiza de verdad: divisas 5 (los pares con yen, 3), oro 2, plata 3, índices y acciones de EEUU 2, acciones europeas por tramo de precio (Santander a 4,472 se escribe con 3). No es cosmética — con 2 decimales fijos, una entrada en EURUSD y su stop se veían idénticos.
Acciones europeas (zona euro): desde jul-2026 se puede publicar sobre los valores del IBEX 35, DAX, CAC 40 y una selección líquida de Ámsterdam, Milán, Bruselas y Lisboa — todos cotizados en euros. Cobertura honesta: el calendario de resultados de la agenda usa una fuente estadounidense, así que los valores europeos aún no tienen resultados ni macro en la agenda, y se dirá cuando lo tengan. Londres queda fuera de momento (cotiza en peniques y exige su propia adaptación).
Un proceso automático consulta el precio real cada 5 minutos y cierra la señal si toca stop u objetivo. Ese ritmo, cruzado con el horario de cada mercado, es lo que hay que tener en cuenta:
Entradas pendientes: para activarlas no basta el precio del instante de cada comprobación — se revisan también las velas de 15 minutos, así que si el mercado llegó al precio entre dos comprobaciones, la señal se activa igualmente (con un retraso máximo de un ciclo). Con precios declarados, la entrada registrada es el precio que el analista declaró, porque es donde estaría su orden limitada; con una banda (pendientes anteriores a jul-2026), es el borde por el que entró el precio o, si la vela quedó entera dentro, su cierre. En los dos casos es un precio que el mercado negoció de verdad. Una pendiente ya expirada no se reactiva, y un segundo precio se sigue vigilando aunque la señal ya esté abierta por el primero: hasta que se llene o expire, la entrada sellada todavía puede cambiar, y por eso la señal no entra en el registro de integridad hasta que deja de poder hacerlo.
Un hueco es un salto de precio sin cotizaciones intermedias: típicamente en la apertura del lunes en divisas, o tras un resultado empresarial. Si el precio abre más allá del stop, la señal se cierra a la apertura de esa vela —el primer precio al que de verdad se pudo salir—, que es peor que el stop. FARO registra esa pérdida completa: la operación aparece con peor que −1R y con su % real.
Podríamos cerrar «al stop» y la estadística saldría más bonita. No se hace: sería un precio que nadie pudo obtener. La misma regla al revés — si el hueco es a favor, se registra la ganancia real, mayor que el objetivo.
«Verificado» acredita transparencia, no calidad: 20+ señales publicadas —abiertas, cerradas, pendientes, expiradas y retiradas; solo quedan fuera las anuladas en la ventana de 5 minutos— con historial íntegro y sin exigencia de rentabilidad, por diseño. Cuenta lo publicado porque es lo que mide la transparencia: cada señal quedó sellada e inmutable, se cerrara como se cerrara. No confundir con el sello «✓ verificado» del % de acierto, que sí exige 20 señales cerradas: hasta llegar ahí el porcentaje se muestra como provisional, porque una muestra pequeña no es un resultado. Los niveles exigen además antigüedad de historial —meses desde la primera señal publicada; solo se cumple publicando y esperando— y los promocionados (Destacado y Élite), R acumulada a mercado positiva en los últimos 12 meses también excluyendo su mejor señal: que el nivel no dependa de un único acierto extraordinario. Élite la exige además a 24 meses. La condición «sin la mejor señal» es binaria (cumplida o no) y su valor numérico no se publica en ningún sitio: publicarlo diría qué operación abrir para cruzar el umbral, que es exactamente la optimización que FARO existe para impedir.
Qué cambió en la v3 (15 ago 2026), y por qué. Hasta la v2, Destacado y Élite exigían un % de acierto mínimo (55% y 60%). Se retiró porque era la única puerta que un analista podía fabricar sin romper ninguna regla —acercando el objetivo y alejando el stop sube el acierto y empeora la operación— y porque expulsaba estructuralmente al seguidor de tendencia, que acierta poco y gana por esperanza. El acierto sigue publicado en cada fila y perfil, con su muestra e intervalo: deja de decidir niveles, no de verse. Escalera anterior (v2): Élite 80+ señales · 60%+ acierto · R a mercado >0 (12m); Destacado 40+ · 55%+ · R >0 (12m); Verificado 20+. Los niveles asignados se recalculan con la escalera vigente — un nivel es una foto del presente, no un título vitalicio.
Por qué la puerta se mide en R y no en la suma de rendimientos. No es la misma condición escrita en otra unidad: cambia quién asciende. Un cierre de +50% con el stop lejos (+0,5R) más diez pérdidas de −1% con stops muy cerca (−1R cada una) suma +40% en porcentaje y −9,5R en riesgo. Con la vara antigua ese analista subía de nivel; con esta, no. Y se mide a mercado —contando las abiertas— porque evaluar solo lo cerrado permitiría ascender manteniendo indefinidamente sin cerrar las posiciones perdedoras. Un analista cuyo historial no tenga ningún stop registrado no puede ascender a Destacado ni a Élite: la condición no se puede evaluar, y no se le inventa un stop a posteriori. Se queda en Verificado si cumple su umbral de señales, con la cobertura de R visible en su perfil.
Los niveles se derivan en vivo de estos criterios sobre el historial real: al dejar de cumplirlos (también la condición de R a 12 meses), el nivel baja; al recuperarlos, sube. El recálculo semanal refresca las métricas persistidas.
Precios: Yahoo Finance (respaldo Stooq). Frecuencia de sondeo: cada 5 min en horario de mercado (L–V).
Un cierre no se graba al precio del sondeo. El sistema lee las velas de 1 minuto de la sesión y busca en el recorrido de cada una (máximo y mínimo) si se tocó el stop o el objetivo; cuando lo encuentra, graba el nivel, y como fecha, la de esa vela — no la del momento en que se detecta. Así un toque no depende de que el sondeo caiga en el instante justo, y el precio publicado es el que la señal declaraba.
Dos excepciones, y ninguna favorece al analista. Si la vela abrió ya pasada el nivel —un hueco— no había forma de ejecutar ahí, y se graba su apertura: peor que el stop cuando va en contra, mejor que el objetivo cuando va a favor. Y si una misma vela tocó el stop y el objetivo, dentro de ella no se sabe cuál llegó primero: manda el stop.
Detalle técnico y fórmulas exactas, abiertas en docs/metricas.md, dentro del registro público.
Todo lo anterior sigue siendo una afirmación nuestra mientras solo lo digamos nosotros. Por eso cada señal sellada tiene una huella criptográfica SHA-256 publicada en un repositorio público que no controla nadie de FARO a título individual, encadenada día a día y sellada en Bitcoin. Aquí está el sistema entero, pieza a pieza — sin resumir, porque la letra pequeña es el producto.
Qué se sella exactamente, campo a campo
De cada señal se construye un texto canónico de 15 líneas, siempre las mismas y en el mismo orden: la versión del formato (faro-sello-v1) y los campos id · analista · simbolo · direccion · tipo · entrada · zona_min · zona_max · stop · objetivo1 · objetivo2 · publicada · metodologia · tesis_sha256. La huella de la señal es el SHA-256 de ese texto. Reglas que lo hacen reproducible por cualquiera: los números se copian carácter a carácter del dato original, jamás se reformatean (reimprimir un decimal da resultados distintos según el lenguaje); un campo vacío deja su línea presente y vacía; la tesis del analista entra por su propio SHA-256, así el texto completo del análisis queda comprometido sin publicarlo dos veces; codificación UTF-8, saltos de línea LF, salto final incluido. Si el formato cambiara algún día, será faro-sello-v2: lo ya publicado se sigue verificando con las reglas de la v1, nada se recalcula.
El ciclo, hora a hora
Una señal se publica y a los 5 minutos queda sellada (§1: sin edición posible desde la aplicación). Cuando su día UTC termina, a las 03:10 UTC un proceso automático toma todas las señales públicas de ese día, calcula sus huellas, las ordena y produce el digest del día: el SHA-256 de un bloque que incluye el digest del día anterior — por eso alterar una señal vieja rompe todos los digests posteriores, no solo el suyo. Un día sin señales publica digest igualmente: un hueco sería indistinguible de un borrado. El archivo del día se publica en el registro y se sella con OpenTimestamps; horas después, cuando Bitcoin confirma, la prueba queda completa. Ese proceso no usa ninguna credencial de lectura: consume la misma API pública que cualquier navegador, así que un tercero puede ejecutarlo y obtener byte a byte lo mismo.
Dónde vive cada pieza
El registro es github.com/teaminvestx-oss/faro-integridad: un archivo por día (AAAA-MM-DD.txt) con el texto canónico y la huella de cada señal; cadena.txt, el índice de digests encadenados; indice.txt, el buscador señal→archivo; las pruebas de tiempo .ots; y el propio generador (tools/sellar.mjs) con estas reglas en código comentado, para que nadie tenga que fiarse de esta página. Clonar el repositorio es quedarse una copia: desde ese momento no dependes de que la nuestra no cambie.
Cómo lo compruebas, de menos a más técnico
(1) En la ficha de cualquier señal, el botón «Comprobar que no ha cambiado»: tu navegador recalcula la huella desde la API pública y la compara con la publicada en el registro — FARO no interviene en la cuenta. (2) A mano: copia el texto canónico del archivo del día y pásale sha256sum; es aritmética. (3) La auditoría completa en un comando: clona el registro y ejecuta node tools/sellar.mjs --check — recalcula todas las señales ancladas contra la API pública y canta cualquier discrepancia. (4) El tiempo: descarga un archivo y su .ots y arrástralos en opentimestamps.org. El paso a paso, con ejemplo real, en Compruébalo tú mismo.
Y si nosotros mismos tocáramos algo
El proceso diario recalcula la huella de todo lo ya anclado y la compara con la publicada. Si una señal sellada dejara de coincidir, la incidencia se escribe dentro del registro público —con la señal, la huella original y la nueva— y el proceso falla en rojo. Un sistema que detecta esto y se lo calla no valdría nada; el nuestro lo publica primero y falla después.
Qué NO demuestra — y esto va aquí porque un sistema de integridad que se vende por encima de lo que hace es peor que no tenerlo:
La ventana de anclaje. La cadena va por días UTC completos: el archivo de un día se genera a la mañana siguiente, a las 03:10 UTC, cuando ese día ya ha cerrado. Es decir, lo publicado hoy queda anclado mañana. En el peor caso —una señal publicada justo pasada la medianoche UTC— son unas 27 horas; si el trabajo programado se retrasa, que en GitHub Actions ocurre, algo más. En esa franja la integridad de una señal recién publicada sigue dependiendo de nuestra palabra y del registro de eventos, no de estas huellas. Su ficha lo dice mientras esté en esa situación.
Y el cuándo lo atestigua Bitcoin. Cada archivo diario del registro se sella con OpenTimestamps: su huella entra, agregada con miles ajenas, en una transacción de Bitcoin, y la prueba (.ots) se publica junto al archivo. Desde entonces, «este registro existía en esa fecha» lo demuestra la cadena de bloques — no nosotros, no GitHub, cuyas fechas de commit las pone quien firma. Puedes comprobarlo sin instalar nada: descarga del registro un archivo y su prueba y arrástralos en opentimestamps.org. Sus matices, también aquí: la prueba nace pendiente y se completa cuando Bitcoin confirma (horas); los archivos ya publicados cuando se activó el sellado quedaron probados desde su sellado, no desde su publicación (la fecha exacta la lleva cada prueba dentro); y nada de esto demuestra que el dato fuera correcto al sellarlo — solo cuándo existía.
Cómo aplicar todo esto al elegir a quién seguir: Cómo saber si un trader es fiable: 7 comprobaciones →
Y lo que encontramos al mirar el sector con esta vara de medir: Analizamos 25 canales de señales en español: esto es lo que no publican →
1 · Coge la huella de la señal. Está en su ficha, con un botón de copiar, junto al payload exacto con el que se calcula.
2 · Búscala en el registro público. github.com/teaminvestx-oss/faro-integridad — un archivo por día, cadena.txt con el índice de digests y indice.txt para saber en qué archivo cayó cada señal. Clónalo: a partir de ese momento tienes tu propia copia, y ya no dependes de que la nuestra no cambie.
3 · Compara el payload con lo que ves en la página. Activo, dirección, entrada (o los precios de entrada declarados), stop, objetivo y fecha tienen que ser los mismos. Este paso es mirar.
4 · Comprueba que la huella sale de ese texto. Guarda el bloque en un archivo y ejecuta sha256sum archivo.txt. Este paso es aritmética: no hay forma de que ese texto dé otra cosa.
5 · Si quieres ir más lejos, recalcula la cadena. El digest de cada día es el SHA-256 de un bloque que incluye el digest del día anterior y todas las huellas del día, ordenadas. Por eso alterar una señal vieja rompe todos los digests posteriores, no solo el suyo. Las reglas exactas del formato están en el README del registro, con un ejemplo reproducible paso a paso.
6 · Y el cuándo, pregúntaselo a Bitcoin. Junto a cada archivo diario del registro hay una prueba .txt.ots (OpenTimestamps). Descarga el archivo y su prueba y arrastra los dos en opentimestamps.org: te dirá qué bloque de Bitcoin da fe de que ese archivo —y con él, toda la cadena hasta ese día— existía en esa fecha. Ni FARO ni GitHub intervienen en esa respuesta.
El programa que genera la cadena viaja dentro del propio registro y no usa ninguna credencial: lee la misma API pública que puedes leer tú y no escribe en ninguna base de datos. Con Node 18 o superior:
git clone https://github.com/teaminvestx-oss/faro-integridad cd faro-integridad node tools/sellar.mjs --check
Eso recalcula la huella de todas las señales ancladas pidiendo los datos a la API pública, y las compara con lo publicado. Si alguna señal sellada hubiera cambiado, lo dice con nombre y las dos huellas. Dos avisos honestos: entre las 00:00 y las 03:10 UTC dirá que «faltaría» el archivo de ayer —es que aún no le toca—, y el bloque inicial no se puede regenerar desde cero, porque su forma depende del día en que se creó; sus huellas, una a una, sí.
La gracia de fondo: la huella no se guarda en ninguna parte, se calcula cada vez. Una huella guardada sería una afirmación nuestra más; una calculada es una comprobación.
Decirlo entero es parte del trato. Las cuatro limitaciones, con la letra grande, están en la metodología. En corto: esto demuestra que un registro no ha cambiado desde que se selló, no que el dato fuera correcto al sellarlo; el digest se genera una vez al día, así que una señal recién publicada tarda en quedar anclada; y el cuándo lo atestigua Bitcoin — cada archivo diario lleva su prueba OpenTimestamps (.ots) en el registro: descárgala junto al archivo y arrastra los dos en opentimestamps.org para ver el bloque que da fe.
Si algo de esto te parece insuficiente, tienes razón en decirlo. Preferimos la pregunta incómoda a un sistema que parezca más sólido de lo que es.
Dos cosas que salieron mal por nuestra parte entre el 26 de agosto y el 1 de septiembre de 2026, una de ellas con una señal que sigue sellada en este registro. Ninguna se corrige. Leer la nota completa.
Registro fechado de los cambios de la plataforma. Pedimos a los analistas un historial íntegro y verificable; el nuestro también lo es.
Cuando el fallo es nuestro y afecta al registro sellado, no va aquí: va a una nota fechada que no se edita. Nota de integridad n.º 1.